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He quedado con Diego Rodríguez junto al hotel Macarena, pero el lugar está copado por una manifestación que hace imposible encontrar aparcamiento. Cuando detiene el coche junto a un paso de peatones, lo reconozco y me dirijo hacia él. Al abrir la puerta, me recibe con un apretón de manos y una sonrisa. El interior del vehículo es bastante habitable y cómodo; la conversación, también.

Aparcar en Sevilla no es tarea fácil. Se nota que el verano ya ha terminado. Mientras buscamos un hueco libre por la calle Torneo, hablamos de generalidades, de gente en común y, por supuesto, de temas relacionados con el fútbol, algunos de los cuales abordaremos en la entrevista.

Diego luce traje azul impecable y camisa blanca con puños almidonados que contrastan con su piel morena. Es un hombre amigable, se le intuye relajado y no muestra signos de prisa. Ya no lleva la melena al viento, como en su etapa de futbolista, sino recogida en un moño que le cae sobre el cogote ensortijado. Tras superar con éxito la odisea de aparcar, elegimos para la entrevista un bar en el Arenal, al que se dirige con paso firme y rápido. El que tuvo retuvo. Una vez dentro, nos sentamos bajo una cabeza de toro y enciendo la grabadora.

Gracias por recibirme, Diego. ¿En qué momento decidiste que querías ser futbolista y cuáles fueron tus inicios en este deporte?

Yo nací en Tenerife. Mis inicios fueron, como cualquier otro crío, en el colegio y en la calle. Ya estaba federado sobre los diez años, en un equipo en el norte de Tenerife, llamado Club Deportivo Vera. Ahí comencé mi andadura infantil con unos diez años; luego pasé al infantil y después al juvenil a los dieciséis años, en División de Honor. Y de ahí, al primer equipo en Tercera División. Ya lo tenía claro. Algunos equipos tenían interés en firmarme, incluso tuve un ofrecimiento de Las Palmas que por entonces estaba en Primera. Pero siempre tuve claro que mi destino era el Club Deportivo Tenerife y dar el salto a la península. De hecho, ese año firmó con el Tenerife como entrenador Manuel Sanchís, muy conocidos él y su hijo. Me quiso firmar, pero no firmé ese año, sino el segundo. Ahí comenzó mi andadura. Esto es muy difícil, te tiene que gustar más que nada y vivir para esto. Vengo de una familia humilde y trabajadora; si algo en la vida tengo que agradecerles a mis padres es la educación. En esos momentos, cuando eres crío, te enseñan que la constancia y la lucha son fundamentales. Y bueno, estuve cuatro años en el Tenerife, empecé prácticamente en Segunda División y al año siguiente fui internacional con las categorías inferiores. Veníamos a jugar a la península y había interés de algunos equipos. Y en 1982, como me veían siempre jugando con la selección sub-21, dos equipos se fijaron en mí: el Valencia y el Betis, donde estaba Pedro Buenaventura encargado de la cantera. Hablé con el Betis porque ese año terminaba contrato con el Tenerife y me decidí a venir al Betis.

¿Cómo recuerdas tu etapa en el Betis? Y en una ciudad tan dual como Sevilla, ¿cómo viviste tu traspaso del Betis al Sevilla?

Yo llego al Betis en 1981, fueron años maravillosos. El salto fue importante. El Betis era un equipo prácticamente en el que sus jugadores venían de los ganadores de la Copa del Rey de 1977: Esnaola, Bizcocho, Benítez, Gordillo, Diarte, Rincón, Cardeñosa, Ortega. Era gente muy consagrada en Primera División, y yo tenía veintiún años cuando llegué. Fueron años bonitos y duros. Estuve seis años y pico en el Betis y terminé de capitán. En la primera etapa, estuve con Mauduit de presidente; en la segunda, ya con Retamero, no llegué a un acuerdo, y tenía varias ofertas. Tenía familia en Sevilla, sabía que el cambio era difícil y, al final, tomé la decisión de quedarme aquí. Yo siempre he sido una persona agradecida, pero sabía que el cambio de irme al eterno rival iba a ser complicado para la afición. Pero yo me vía que era un profesional y me gustaba Sevilla. Así que irme fuera porque la gente pensara que eso no se tiene que hacer, no lo veía. Los aficionados siempre son así y Sevilla es especial en eso. Yo no lo hice con la intención de hacer daño a nadie, sino de quedarme en la ciudad con mi familia y seguir creciendo aquí. Y de hecho, aquí sigo después de casi cuarenta y dos años. El paso al Sevilla fue importante, era la época Cuervas y del Nido. Y también fueron ocho años fantásticos y maravillosos. Teníamos un buen equipo, por aquí pasaron gente como Suker, Polster, Zamorano, Dassaev, y fueron años buenos. Pero había un nivel que hoy no hay. Sólo nos clasificamos a Europa, vale, pero en aquella época sólo Athletic de Bilbao, Real Sociedad, Deportivo de la Coruña, Atlético de Madrid, Barcelona, Real Madrid y Valencia fueron campeones. ¿Quién aspira a ser campeón hoy? Sólo Real Madrid y Barcelona, no hay más competencia. ¿Hay mejor fútbol? No lo sé. ¿Hay más calidad? Hay menos competencia que antes. Antes ganaban la Liga siete u ocho equipos, hoy está monopolizada por Real Madrid y Barcelona, con Atlético de Madrid en tercer lugar, pero hay equipos muy normales.

¿Crees entonces que el fútbol actual ha perdido en calidad con respecto al de los ochenta y los noventa?

Como te decía, yo creo que ha perdido competencia. Calidad y grandes jugadores ha habido antes y ahora. Ahora quizás se juega mejor al fútbol, se ha mejorado mucho en los campos. En mi época, recuerdo que en los campos de equipos andaluces no llovía y, cuando íbamos a jugar al norte, los campos estaban llenos de agua y hacía días que no llovía. Hoy eso está prohibido. Ha habido cambios importantes como el VAR, pero creo que está mal utilizado. El futbolista colabora poco. Antes, el profesional, por cómo nos habían educado, no hacía estas simulaciones, de tirarse y provocar. Creo que eso debería estar más castigado. Se ve poco fútbol, porque se hacen muchos parones. Hoy, tal y como yo concibo el fútbol, me iría a Inglaterra. El fútbol inglés ha cambiado, antes era más directo, hoy tal vez sea la mejor liga del mundo, por velocidad, calidad y educación. Recuerdo una anécdota de 1994 con Nayim, que creo que fue el primer español en irse a Inglaterra: me dijo que en un partido que jugó con el Tottenham, hizo un regate, provocó un poco la jugada y se tiró. Pues fueron sus propios compañeros quienes le recriminaron que se tirara. En España, el fútbol ha cambiado para peor: hay peores dirigentes y cada uno va por su lado. Si las instituciones como la Federación y la Liga de Fútbol Profesional no se ponen de acuerdo, ¿cómo lo van a hacer los equipos? Van a lo suyo y, al final, el perjudicado es el fútbol. Temas como el racismo ya ocurrían hace tiempo, pero antes la gente echaba menos cuenta. Al no echar cuenta, siempre hay algún exaltado que dice alguna palabrota, pero el tipo se calla si no le echas cuenta. Pero hoy parece que sólo se le echa cuenta a eso. ¿Está mal? Sí. Pero creo que en el fútbol eso ahora mismo es una lacra, y deberíamos quitarla. Ahora tenemos cámaras y de todo. A esta gente que sólo van al fútbol a insultar hay que echarla y que no vayan más al fútbol. Pero, sobre todo, educar desde abajo en las escuelas de fútbol. Se ha perdido mucho.

A veces se arguye que estos ultras radicales dan más alegría a los partidos. ¿Qué opinas?

El espectáculo es el fútbol. No pensemos que el que anima es el protagonista. El espectáculo del circo son los futbolistas. El Real Madrid y el Barcelona han hecho una grada joven. Yo he ido al campo del Sevilla y he visto cosas que no me gustan. El bien común, de todos, es el Sevilla y que gane el club. Y yo he visto por momentos, en el caso de los Biris, a futbolistas que han ido a aplaudir a los Biris nada más y al resto no le aplauden. Y hay cuarenta mil personas más. He visto banderas de Andalucía con la estrella comunista. Yo creo que eso debería estar prohibido. Aquí, aunque cada uno tengamos diferentes ideologías, el bien común es el Sevilla y tenemos que apoyar al Sevilla. Pero creo que no se tiene que venir a promocionar nada y eso me molesta.

Como has dicho antes, en el Sevilla jugaste con grandes jugadores y eso incluye a Diego Armando Maradona. ¿Cómo fue compartir vestuario con él? ¿Recuerdas alguna anécdota divertida con el Pelusa?

Fue un año importante y bonito. Que de repente te digan que vas a jugar con tu ídolo de la infancia en el Sevilla era un acontecimiento muy grande. La verdad es que llevaba un parón de actividad, pero era una persona afable, entrañable, cariñosa y un gran compañero. Le costó adaptarse porque llevaba tiempo sin jugar, pero a veces tendemos a enjuiciar a la gente sin conocerla por una imagen o información que tengamos por prensa, y creo que eso no debería ser. Él era uno más del equipo. Tuve relación con su mujer, Claudia, con sus hijas; y era un tipo simpático y cariñoso. El más grande. Lógicamente, nadie comparte su vida, pero últimamente en esta sociedad se coge a ciertas personas y ya sabes. Hay una ley y, si alguien se merece entrar en la cárcel, esa ley es para todos, no para algunos. ¿Unos sí y otros no? Pues no estoy de acuerdo. Él eligió vivir como quiso, podemos estar de acuerdo o no. Es normal que, si tienes la magnitud que tuvo en el fútbol y en la sociedad Diego Armando Maradona, pues algunas personas lo hayan utilizado o manipulado para lo que no hay que hacer, a lo mejor. Pero yo digo que quien esté libre de pecado, que tiene la primera piedra. No comparto su vida, pero fue la que eligió. Además, en el fútbol tenemos amistades, conocemos a mucha gente un día por un lado, otro día por otro y al final es tu personalidad la que decide. Y esto no ha cambiado tampoco hoy día, con la televisión. En fin, hay temas de drogas, ludopatía, etc. Y no creo que termine nunca porque hay muchos intereses, pero como digo: no hay que hacer leña de un árbol caído. Nadie es juez para juzgar a nadie.

¿Recuerdas en el estadio jugando con él en el Sevilla alguna jugada que te impresionara?

Ya verlo entrenar impresionaba, sólo con tocar el balón. Dios le dio un don. Era como si tuviera una varita mágica. Luego han salido Ronaldo, Messi, ahora tenemos a Haaland y Mbappé. Ha habido gente increíble en el fútbol, pero yo creo que, no compartiendo cómo llevaba su vida en algunas cosas, yo como a Maradona no he visto a nadie.

¿Ni Messi?

No. Además, Messi estaba más protegido que el lince ibérico (risas). A Messi nadie le daba una patada. Tenía que haber jugado en otra época, cuando sonaban bastos. El fútbol es un deporte de contacto. Lo que hay que castigar es la intencionalidad de hacer daño. ¿En Inglaterra hay entradas? Sí. ¿Choques fuertes? También. Pero así es el fútbol. Lo que pasa es que el que juzga, con el reglamento que hay, tiene que interpretarlo. El fútbol es un deporte muy rápido y no puedes evitar golpes, choques de cabeza en un salto o esto que dicen ahora de sacar a pasear los codos. Tampoco el futbolista ayuda a la labor que tiene el árbitro, que es muy complicada: pita y luego tiene una herramienta muy importante que es el VAR, pero hay que mejorar muchas cosas en el VAR, por ejemplo, la interpretación y qué tipo se jugadas se van a rearbitrar. Aquí pasa una cosa: todos son árbitros, tanto los españoles como los ingleses. ¿Pero por qué un árbitro español en Europa League o Champions pita como en Inglaterra? Es algo que a veces me ha sorprendido. La Liga tiene unas competencias: televisión, fichas; la Federación tiene otras como el arbitraje. Y yo creo que al final el árbitro español no pita con la tranquilidad con la que debería pitar. Está muy cuestionado.

¿Entonces crees que el VAR debería mejorar en algunas cosas para que haya menos simulaciones?

Habría que ver qué jugadas se eligen para rearbitrar. Un fuera de juego, gol, penalti, etc. Tendrían que especificarlas y, al final, aplicar el criterio del árbitro, pero hay una que es fundamental: interpretar la intencionalidad de hacer daño o no hacer daño. No puedes evitar hacer entradas, pero hay interrupciones por chorradas que son inevitables. Al que se tira y simula hay que sacarle tarjeta. Hay que cambiar eso en las nuevas generaciones, porque al final es educación, y eso es lo que falta aquí ahora mismo.

¿Qué piensas del arbitraje en la actualidad?

Hay árbitros que cada año modifican alguna norma, como el VAR. A veces, hablan con los futbolistas y les explican todo el tema. Eso está bien. Pero creo que hay futbolistas hoy en día que todavía no saben el reglamento del fútbol. Y deberían por lo menos leerlo. Creo que eso hay que hacerlo en la base, desde abajo, porque es la única forma de educar y que, por lo menos, protesten menos: si entiendes por qué ha pitado, puedes entender la jugada que ha sido o por qué ha pitado el libre directo, indirecto o fuera de juego. Creo que así protestarían menos. Y hay que hacerlo ya, desde categorías inferiores, enseñándolo poco a poco. Al final, es educar. Yo he visto de todo: gente que, por un saque de banda, ha pedido fuera de juego. Pero bueno, hay de todo en la vida. Al final, el reglamento es el mismo para todos, y es la interpretación la que cambia. Por eso, hay que limitar cosas, para que no sean muchas, sea fácil y justo porque es un arma importante para ayudar a ser justos, pero también es un arma que puede ser más injusta que antes. Y como es el ser humano, me creo más lo otro. Todo el mundo quiere mandar, y son los que no juegan.

¿Son entonces justos los árbitros?

Los árbitros no son malos, pero sí están muy presionados por quienes los manejan. Los veo en Europa League y Champions, que pitan igual que en Inglaterra: ley de la ventaja, entradas fuertes, etc. Y aquí no lo interpretan igual. A ver si va a ser esto como la policía: llega la Navidad y hay que multar a todo el mundo, porque hay que sacar caja. No quiero pensar eso. Las tarjetas valen un dineral. La Liga tiene derechos de televisión, pero cada uno tiene sus propios intereses y siempre están de peleas. ¿Cómo y de dónde recaudan? Eso es lo que hay que ver.

Y ya hablando del Sevilla, ¿qué cosas crees que se deberían cambiar tanto a nivel deportivo como institucional para que el club tenga la senda de otras temporadas más exitosas?

Yo creo que en el Sevilla hay dos etapas, una de ellas con José María del Nido en la que se ganaron dos copas de la UEFA, con una idea económica clara y una dinámica de gestión. Luego entró José Castro, con el que se han ganado títulos y se ha cambiado el modelo de gestión, como ellos han dicho. Ha sido una época continuista, han ganado. Ha habido una época muy buena con Monchi, pero ya Monchi no está. Creo que el Sevilla de hace dos o tres años para acá ha cambiado el modelo de gestión. ¿Pero cuál es ese modelo de gestión? Que me lo expliquen. ¿Es deber cien millones, no sacar un futbolista de la cantera? Se han perdido más de cien peñas, que han cerrado en los últimos años. ¿Es eso un modelo de gestión? No lo veo. ¿Un título como el año pasado es importante? Sí, pero yo prefiero no deber nada a ganar un título. Lo que tiene el Sevilla es un problema institucional a nivel general: hemos quedado en el puesto número doce en la tabla con el cuarto presupuesto de la Liga. Y el Sevilla somos todos. Aquí ha habido equipos que por una mala gestión se han ido a Segunda y han desaparecido: Zaragoza, Granada, Dépor, Valencia ahora mismo o Espanyol. Yo no sé qué gente ni con qué intención quiere entrar en un club para llevar una gestión si no piensan en fútbol o no les gusta el fútbol. Esto es una empresa y, por tanto, un negocio; porque los trabajadores del club deben estar remunerados evidentemente, pero el que gana es el club. Y yo creo que muchos usan a estos clubes para beneficiarse ellos. Entonces yo creo que el Sevilla tiene que buscar ya un cambio. Yo conozco a del Nido desde hace muchos años cuando entró con Cuervas como vicepresidente, tuvo una buena época como presidente y dejó un club saneado, con unas arcas con cincuenta millones. Yo he estado siempre en la asamblea de él, pero en la vida no podemos juzgar a nadie por lo que hemos hecho: la ley es la misma para todos; él ha cumplido, ha salido y es una persona normal. Puede hacer cualquier cosa ya. Creo que el que está más capacitado para ser presidente del Sevilla ahora mismo es José María del Nido. Si hubiera otro, que salga. Pero el Sevilla necesita un cambio ya. Estos han tenido unos años en los que han demostrado su incompetencia. No saben gestionar el club y lo último que ha caído es el equipo, que ha sido el que ha estado tapando en los últimos años las carencias de la institución hasta el año pasado. Y este año hemos seguido siendo continuistas, con cuatro entrenadores. Pero claro, ¿quién viene? He escuchado que el club quería firmar por un año a Marcelino. Un entrenador consagrado no puede venir porque tampoco pueden pagarle. Al Sevilla no le hace falta un entrenador, sino un presidente en condiciones que dirija esto.

¿Y ese es del Nido?

Claro. Porque los futbolistas siempre hemos sido de mirarnos el ombligo, somos los artífices del circo, pero seguimos siendo empleados. Hay que exigirles, dado que ganan mucho dinero. ¿Vida privada? De tu casa para adentro. Entrenas, juegas, pero representas al club. Hay muchas cosas, y creo que la persona que tiene que estar al cargo del club, porque ya lo ha hecho, es José María del Nido. Tampoco quiero que la gente piense que estoy criticando porque soy de Del Nido, y siempre lo he sido, pero esta directiva ha tenido tiempo y ¿qué hemos visto en los últimos años? ¿Los títulos? En dos años, el equipo cada vez va a peor. No hay nada. Los futbolistas no van a las peñas porque nadie los obliga, y eso tiene que ser una obligación. Porque, claro, hay que seguir alimentando la ilusión en los socios. Hay que ir a las peñas para que, cuando se vaya yendo la gente mayor, vaya entrando gente joven. ¿Entonces, si no van, cómo vamos a seguir manteniendo las peñas? Es una pena. Y no cuesta nada ir, porque al cabo del año vas dos o tres veces y vas a estar una hora. Más horas echan ellos en la calle, de cachondeo algunos. Es una vergüenza. Pero el futbolista no manda, el futbolista obedece, por eso hace falta alguien que dirija esto. Esta gente ya ha demostrado que no sabe dirigir, prueba de ellos es dónde estamos o adónde nos han llevado.

¿Crees entonces que ha sido un error echar a Mendilíbar? ¿Te gusta el nuevo entrenador, Diego Alonso?

Fíjate el poder que tiene el futbolista que Mendilíbar cambió en diez partidos lo que nadie hacía, y al final de temporada ganó un título. Y ahora comienzan la Liga con el mismo entrenador y, poco después, lo echan. ¿Tienen parte de culpa los futbolistas? Para mí sí. Por eso digo que ahora hablamos del entrenador, que es la persona a cargo responsable de veinticuatro futbolistas, pero tiene que estar protegido por el que manda, que es el presidente. Tú no puedes escuchar al futbolista hablar de táctica en la prensa o de cómo quieren jugar. Si quieren hablar, que hablen con su entrenador en el vestuario, pero no a la prensa. Tienen mucha parte de culpa los futbolistas, que a veces han echado a los entrenadores, queriendo o sin querer. ¿Esto pasa en el Atlético de Madrid? No. Los futbolistas saben que al Cholo lo apoya la junta directiva y el presidente. ¿En el Real Madrid van a decir los futbolistas cómo se tiene que jugar? Otra cosa es, cuando vienen malos resultados, el que paga casi siempre es el entrenador. ¿Por qué? Porque es el cable más fino que hay y se cambia la dinámica. Evidentemente, es más fácil echar a uno que a veinticuatro. Tanto un entrenador como un equipo tienen que limitarse a jugar al fútbol, a entrenar, a exigirles, ya que son los artífices del circo, pero siguen siendo empleados del club. Por encima, está la institución y la importancia que le den quienes la estén dirigiendo. Así, esperemos que haya un cambio pronto, pero al final puede pasar cualquier cosa. El fútbol es un juego, pero el camino que llevamos es el que es. La gente no está unida: no hay trabajo, esfuerzo, compañerismo, ni se ha trabajado en confección de la plantilla. Al equipo le falta mucha calidad. Hace dos años estando Monchi se tenía que haber reestructurado esa plantilla con gente tan mayor, y no se ha hecho. Pero bueno, hay que seguir con lo que tenemos, pero yo creo que el equipo también puede dar más de lo que se ve.

¿Crees que se va a notar la marcha de Monchi?

Me faltan argumentos del tema, pero creo que tampoco había mucha conexión. Supuestamente, el director deportivo es el que firma y es el responsable de la planificación. Al entrenador lo mantienen los resultados y al director deportivo, la planificación. A un presidente lo echa la mala gestión. A Monchi habrá que preguntarle por qué se ha ido, porque yo no he escuchado que haya dicho nada. Quien calla otorga. Él lleva veinte años en el Sevilla, ha hecho muchas cosas buenas, ha habido buenas plantillas y ha sido grande. Tampoco todo ha sido malo. Para mí, la mejor plantilla de la historia del Sevilla ha sido la de 2006/2007. Era un equipo espectacular.

Dices que no hay cantera ahora mismo. Aun así, eres un buen conocedor de los escalafones inferiores, e incluso entrenaste al Sevilla Atlético. ¿Qué te parecen jugadores nuevos como Kike Salas o Juanlu Sánchez?

Algunos han estado cedidos. Incluso en la mejor época del Sevilla, se han ido afuera. Pero yo hablo de otra cosa, de otra dirección, incluso de cantera. Del Sevilla siempre ha salido otro tipo de futbolista: Navas, Ramos, Puerta. Yo creo que tenemos gente buena en la cantera, pero pasa lo mismo: está mal dirigida.

¿Te ves algún día entrenando al primer equipo del Sevilla?

Me gustaría, claro. El fútbol siempre ha sido mi vida. Yo he dicho públicamente desde que era jugador profesional en el Sevilla y he ido con del Nido a la asamblea estando en la oposición, que soy un tío por derecho. Creo que hay poca gente que haga eso. ¿Me pasa factura? Es posible. ¿Puedo entrar algún día? No sé, es posible. Si me llaman y tengo la opción de hacer algo que me guste y que pueda desarrollarlo perfectamente, pues a lo mejor sí. ¿Que no? No voy a dejar de ser sevillista. Y del Nido seguirá siendo mi amigo también, porque creo que José María del Nido lo ha hecho bien en el Sevilla todos estos años. Y le hemos de estar agradecido por todo lo que se ha hecho. La gente olvida pronto. Yo he vivido situaciones en el campo, de estar quintos y todo el mundo sacando los pañuelos o dándoles patadas a los coches al salir del estadio. Y ahora estoy en el campo, veo al equipo estando el catorce y la gente ni habla. A mí eso me molesta mucho.

¿Y por qué crees que pasa eso?

No lo sé. La afición está como el país. Algo pasa, no sé si ha sido por el covid, pero la gente está un poco muerta. Pero no sé el motivo. Se ha perdido esa ilusión que tenía la gente en el campo, que vibraba con su equipo. Son los socios, los que van al campo, quienes tienen que protestar cuando el equipo no juega bien.

Aparte de los grandes jugadores del momento, ¿hay algún jugador del panorama nacional o internacional que te gustaría que recalase en el Sevilla?

De los que están ahora, en el equipo de la 2006/2007 no jugaría nadie. Yo creo que el equipo ha perdido mucha calidad. De los nuevos me gusta Lukebakio. Es el único desequilibrante en el uno contra uno, pero del resto no hay ninguno que tenga el uno contra uno, que haga daño, que desborde. Todo se basa en táctica, correr, pelear, que haya un córner o una falta para que remate En-Nesyri. Pero no hay nada más. Y creo que el fichaje de Lukebakio es bueno: tiene gol, dribla, se va. Me encanta.

¿Qué crees que otra directiva, como la de Luis Cuervas con la que coincidiste de jugador, le daba al Sevilla que no le da esta?

Luis Cuervas era un tío muy especial también y como presidente. Era un buen empresario para un club, pero no olvides que detrás estaba de segundo del Nido. Pero siendo Cuervas un buen presidente, del Nido tenía una idea muy clara desde el principio. Fue un club que lógicamente fue creciendo: en 1988 se vendieron los terrenos donde después se hizo el centro comercial, era una época en la que muchos equipos estaban en apuros en el tema económico. Y se ha seguido creciendo. Han pasado muchos presidentes por el Sevilla, como Caldas, Carrión y Roberto Alés. Hay gente que llega al club por lo que sea, porque esté bien el club económicamente o sean muy sevillistas, pero yo creo que la persona que tiene que entrar a dirigir el club, tiene que saber de fútbol. Porque gente pudiente hay mucha, pero gente que sepa de gestión hay poca. Se trata de dirigir una empresa, por eso soy un gran admirador de Florentino Pérez. No hace falta saber de fútbol, pero sí de modelo de gestión. Luego él tendrá que rodearse de gente y de departamentos cualificados en el club (director económico, marketing, cantera…) que son los que prácticamente van a mover los hilos, pero con el modelo de gestión y la seriedad que quiera el presidente. Y eso lo hemos perdido nosotros.

¿Entonces prefieres un buen gestor antes que un gran sevillista?

Florentino es un ejemplo. Él tiene sus empresas y no tiene por qué saber de fútbol para dirigir al Real Madrid. Pero sabe gestionar un club como una empresa. Eso lo hemos tenido en el Sevilla, y encima alguien que sabe de fútbol como José María del Nido. Quizás han sido de los mejores años del Sevilla. Quizás se han ganado títulos después, como te dije antes. Fueron unos años continuistas. Como dicen ellos, se ha cambiado el modelo de gestión. Pero si tú ganas, ¿a qué modelo de gestión cambias?

¿Verías con buenos ojos la venta de la masa accionarial del Sevilla al grupo inversor 777 Partners?

¿Pero quién lo va a vender? Yo conozco a cierta gente de este grupo americano. Lógicamente, están con del Nido ahora mismo y con el proyecto si sale. Pero hay que recordar que este grupo inversor lo ha traído Castro, que lo fueron a buscar a Miami. Y estos señores han cambiado y se han ido con del Nido. Por algo será. Del Nido puede aglutinar un cincuenta y tanto por ciento entre todos, pero él maneja un treinta por ciento suyo. Es un inversor que va de la mano con del Nido también, no van a vender a nadie. Estos son los que no informan a la gente realmente. La prensa aquí no informa bien, no informa de lo que está pasando. Sus motivos tendrán. De lo que hay que informar no se informa, sólo se informa de tonterías. Algunos intereses tendrán cuando no hablan de lo que hay que hablar. Es una pena. Pero bueno, deberían ser unos profesionales, pero para mí no lo son por las cosas que leo o escucho. Yo he estado en algunos viajes y he visto cosas, pero ninguno pone el dedo en la llaga para informar al socio, simpatizante o abonado. ¿Qué partido ven ellos? ¿Qué interés tienen? El Sevilla es de todos. Y si se va a Segunda, es de todos. Y seremos de Segunda, todos. No sólo el equipo, el club. Los aficionados se van a Segunda, los simpatizantes se van a Segunda. Y creo que Sevilla no se puede permitir eso. Porque Sevilla ha tenido siempre dos equipos, y hay una rivalidad buena y bonita. Y puede haber cuarenta o cincuenta mil socios de cada equipo, pero hay cuatrocientos mil simpatizantes de cada bando. ¿Quién tiene esto? Y luego lo que deja a la ciudad estar en Primera o perder la categoría. Hay gente que vive de esto. Y creo que ellos deberían recapacitar también. Que se sienten a hablar las dos partes a ver si llegan a un acuerdo por el bien del Sevilla, que es de lo que se trata. Todos quieren mandar. Bueno, no sé cómo se hará, pero hay que llegar a un consenso, que no haya más heridos. Pero si todos queremos lo mismo, ahí está lo que han hecho. Que dejen paso a otros o que lleguen a un acuerdo. Porque si nadie quiere ceder, al final pasa lo que pasa. Y espero que no lleguemos a eso, y el Sevilla siga manteniéndose en la élite. Pero es mi opinión nada más. Y que Sevilla siga teniendo estos dos equipos que siempre han tenido a la ciudad en vilo con estos derbis, aunque haya habido cosas. En todas las familias tenemos béticos y sevillistas. Lo importante es el respeto. Eso es lo bonito. ¿Que hay rivalidad? Pues claro, pero la rivalidad está en el campo. Cada uno que anime a su equipo.

Y teniendo en cuenta que esta época del Sevilla ha coincidido con otra algo mejor en el Betis, ¿crees que el Sevilla se podría inspirar en algo de la gestión verdiblanca que pueda ser interesante incorporar en el Sevilla?

Yo creo que el Betis ahora mismo está funcionando muy bien. Ha pasado malos momentos como cualquier otro equipo, pero tiene un gran presidente, que es un buen gestor, tiene gente en la cantera, a los que conozco de mi época, y la están trabajando bien. Les falta tiempo, pero siguen a su ritmo. Tienen a un buen entrenador, equipo con gente joven y yo creo que no se puede pedir más. Irá creciendo conforme pase el tiempo también, con las posibilidades que tenga. ¿Podemos copiar? Siempre se copia algo, pero sí que en el Sevilla nos hemos quedado atrás. A mí el fútbol inglés me encanta, es dinámico, de velocidad y contacto. Hay jugadas seguidas de un área a otra seguida. Pero el fútbol del Sevilla no es el fútbol que hace el Barcelona evidentemente. Lo que pasa es que tiene a futbolistas de una calidad que pueden jugar así, pero no es un equipo que hoy me inspire como equipo. Nos quejamos de que hay muchos partidos, y eso es verdad. Eso hay que cambiarlo. Hay algo que falla, o puede que sea el modelo español. Pero en Inglaterra también tienen muchos partidos. Y también se lesiona gente, con lesiones musculares normalmente. Algo hay que cambiar: no se puede tener sesenta y cinco partidos al año, en diez meses que dura la competición. Es imposible, porque son muchos y al final terminas con lesiones. Tampoco sé quién puede cambiar eso. Hay que buscar la forma de que los jugadores tengan menos partidos, dar más descansos o tener más futbolistas. Espero que en los próximos años también se piense más en el futbolista y no tanto en ganar dinero.

Veo que haces muchas referencias al fútbol inglés. ¿Tuviste alguna oportunidad de jugar en la Premier League?

No, porque ya me cogió con mucha edad. El primer futbolista español en irse a Inglaterra fue Nayim en 1994. Y yo ya tenía treinta y cinco años ahí, y no tenía posibilidad. Pero hoy sí me hubiese gustado.

¿Tu equipo inglés favorito?

Cualquiera: Manchester City, Liverpool, Arsenal, Chelsea, y otros equipos modestos que tienen la misma filosofía. Me encantan: no ves simulaciones, hay velocidad, rapidez, se para poco el juego, nadie se queda en el suelo. No como aquí, que le das un toque con la mano en el pecho y se toca la cara como si fuera un codazo. Siento vergüenza ajena. Eso no vale.

Pues eso ha sido todo, Diego. Si quieres añadir algo, el micrófono es tuyo.

Ha sido un placer. He dicho lo que pienso y no he dicho ninguna barbaridad al final (risas), porque lógicamente yo creo que se llegará un consenso por el bien del Sevilla. ¿Pero hay alguien más que no sea del Nido y que esté preparado para dirigir este campo? Puede ser, pero ahora mismo el Sevilla pertenece a un tema accionarial. Poco más puede hacer el que no tenga acciones. Y de lo que hay ahora mismo, la persona más cualificada, porque ya lo ha hecho, cada día pienso más que es del Nido. Comenzó cuando no era nadie, eligió un grupo de trabajo importante y ahora es capaz de comenzar otra vez lo mismo. Hay que reestructurar cantera, meter dinero y hacer muchas cosas. Y depurar responsabilidades, que es lo importante. Pero creo que sin los sevillistas, hay cosas que no se pueden hacer.