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La lista del Sistema Solar sufrió un duro revés en 2006, cuando la Unión Astronómica Internacional degradó a Plutón a planeta enano, pues tiene la suficiente gravedad para tener forma esférica, gira alrededor del Sol, pero no es capaz de despejar su órbita. Desde entonces, el número de objetos descubiertos más allá de Neptuno no ha dejado de crecer.

Y, con ello, también han surgido muchas preguntas. En los últimos años, los astrónomos han observado anomalías en las trayectorias de los lejanos cuerpos celestes del cinturón de Kuiper, de ahí que hayan planteado la existencia de un nuevo planeta. Aunque los modelos matemáticos ya habrían predicho su existencia, los científicos estiman que se encontraría a una distancia tan lejana y, por tanto, recibiría tan poca luz solar, que sería muy difícil localizar su posición exacta.

Tal vez resulte contradictorio, pero es mucho más sencillo detectar planetas extrasolares que nuevos inquilinos en nuestro Sistema Solar, pues el parpadeo del brillo en una estrella suele coincidir con el paso de un planeta orbitando en torno a ella, aunque esto sólo resulta viable si el hipotético astro se encuentra en el mismo plano que el observador de la Tierra. Otro método efectivo para encontrar exoplanetas son las pequeñas interferencias gravitacionales a las que son sometidas dichas estrellas en ese particular baile cósmico con sus planetas.

Hasta el momento todo son conjeturas y la NASA aún no ha corroborado ninguna información al respecto. Sin embargo, en cuanto a su masa y dimensiones, los cálculos realizados apuntan a que presumiblemente se trataría de un planeta más grande que la Tierra o de un gigante gaseoso de un tamaño similar al de Neptuno, pero no hay ninguna información concluyente.

Dado que las órbitas son elípticas, es posible que ese presunto planeta X se encontrase en su punto más alejado del Sol, lo que dificultaría aún más encontrarlo. Otras teorías que se han barajado para explicar las perturbaciones gravitacionales de estos objetos transneptunianos son la presencia de un cuerpo errante, una estrella vecina del Sistema Solar o incluso un agujero negro.

Con la ingente cantidad de datos recopilada por los observatorios, se han abierto dos posibles escenarios: que la NASA demuestre la existencia de dicho objeto o, por el contrario, la descarte hasta disponer de pruebas más fehacientes. Sin lugar a dudas, de encontrarse, el hallazgo de este enigmático astro sería la noticia científica del siglo.

El actual planeta más lejano, Neptuno, fue descubierto el 23 de septiembre de 1846 por el astrónomo alemán Johann Gottfried Galle. En 1930, Clyde Tombaugh encontró Plutón, que pasó a ocupar el número nueve de la lista durante setenta y seis años, hasta su degradación a planeta enano en 2006. El Sistema Solar es inmenso; lo que conocemos es sólo una parcela de nuestro vecindario cósmico, una gota en la inmensidad del espacio exterior, cuyos misterios cada día nos plantean más interrogantes y nuevos retos.