Manuel Ruiz de Lopera es uno de los presidentes más emblemáticos de los noventa. Corría el 27 de febrero de 1994 y el Real Betis Balompié visitaba un estadio mítico de la Segunda División: el Salto del Caballo en Toledo. En aquel encuentro correspondiente a la jornada veintiséis, se vivió una anécdota poco conocida que tuvo como protagonista al entonces mandamás del equipo verdiblanco.
El encuentro fue catalogado de alto riesgo; durante los días previos, los presidentes Lopera y Carballo habían caldeado el ambiente con declaraciones cruzadas. Las gradas del Salto del Caballo se llenaron con 5.500 espectadores, de los cuales más de 1.000 eran aficionados béticos. Pero el lío se montó por el tema menos sospechado: las camisetas.
Ambos equipos vestían del mismo color: el Toledo con elástica verde y pantalón blanco, y el Betis con rayas verdes y blancas. Dada esa circunstancia, le correspondía al cuadro de Heliópolis cambiar su indumentaria para no ser confundido con el equipo local. Hasta ahí, todo correcto. Sin embargo, el Real Betis no llevó segunda equipación y Lopera se negó en redondo a cambiar de colores.
Con las arcas del estadio llenas —el Toledo llegó a afirmar que la recaudación del partido superó los diecisiete millones de pesetas—, tuvo que intervenir el Delegado del Gobierno de Castilla la Mancha que finalmente pidió a los locales que jugaran de blanco. El partido comenzó veinticinco minutos tarde y muchos aficionados toledanos creyeron que el presidente Emiliano Carballo había cedido a las peticiones de Lopera.
El motivo del enfado de Lopera vendría de la similitud de la segunda camiseta blanca del Toledo con la primera del Sevilla, el eterno rival. Ni de coña voy a vestir al Betis de palangana. El Betis tiene mayor antigüedad, que se vistan ellos de blanco y nosotros jugaremos con nuestra camiseta de toda la vida, manifestó el presidente del Betis a los medios de comunicación. Pero ahí no terminó la cosa, pues Lopera fue expulsado del palco en la segunda parte por otro rifirrafe con Carballo. Así lo contó el presidente del Toledo: Me dijo que yo había bajado a los vestuarios para decirle al árbitro que nos pitase dos penaltis, ya no podía aguantar más su prepotencia y su incongruencia.
El partido terminó 2-0 para el Toledo, con goles de Dani y Paniagua. Al Betis aquella derrota lo dejó octavo en la clasificación y el Toledo terminaría cuarto en la tabla. Lopera destituyó al entrenador Sergio Kresic y llegó Lorenzo Serra Ferrer que firmó un excelente final de Liga con diez victorias y dos empates en doce partidos que llevarían al Betis en volandas a Primera División.