Fuimos a por la segunda estrella y nos estrellamos. España ha caído eliminada ante Marruecos en la tanda de penaltis, tras empatar a cero en el tiempo reglamentario. Los de Luis Enrique se marchan del Mundial en octavos tras haber disparado sólo dos veces entre los palos en ciento veinte minutos. Un encuentro largo y tedioso en el que a los delanteros españoles les falló la puntería ante una gran Marruecos que supo jugar su fútbol mejor que España el suyo.
Es más fácil destruir que construir, y la selección de marroquí ha sentado cátedra en torno a ello. Y cuando además la selección que ataca no lo hace bien, el desenlace parece claro. España tuvo la pelota, pero la poca profundidad y las inexistentes ocasiones de peligro ejecutadas por Olmo, Asensio y Ferrán Torres les dieron alas a Marruecos para amarrarse atrás y encomendarse a un sensacional Bono que fue el héroe desde los once metros. Tampoco Rodri y Llorente tuvieron su día en la zaga. Ya en la segunda parte Williams y Morata protagonizaron alguna acción de peligro que sólo fueron un espejismo en un mar de dudas.
España se empeñó en ejercer su fútbol y superar por alto a Marruecos, dándose de bruces ante su expeditiva defensa. La poca sangre de los nuestros contrastaba con el planteamiento siempre arriesgado de Luis Enrique. A la descarada juventud comandada por Gavi y Pedri le faltó los galones para encarar un partido de los que se ganan más con maña que con saña. Tenemos equipo pero hace falta el rodaje que sólo concede la experiencia. Y las derrotas.
No se puede ganar un Mundial sin un delantero centro y un portero de garantías, y con el plantel actual no podemos ni aspirar a codearnos con Francia, Brasil o Argentina: Morata y Unai Simón son buenos jugadores, pero lejos del nivel para pasar a la historia. En fin, en octavos y gracias. Marruecos es justa ganadora —geniales Ziyech y Ounahi— y pasa a cuartos sin haber encajado un gol ante España. Ahora toca levantarse con estoicismo, como dice el míster. La Roja encarrila el tercer gran torneo consecutivo cayendo en penaltis y sólo ha firmado tres victorias en los tres últimos Mundiales ante rivales de menor entidad: Australia, Irán y Costa Rica. Los tiempos de Xavi, Iniesta, Villa y Casillas son pasado y España vuelve a ocupar el lugar que por andadura histórica le corresponde. Pero se intentará. Nadie dijo que el camino hacia esa segunda estrella fuera fácil.